-“LA VIDA FÁCIL”-

Dentro de un cuerpo invadido antes de la primavera yace el linaje de la infamia,

Dos cuerpos con hambre,
Del nacido: gritos con filo que castra cualquier orgullo.

Un cuerpo que (sin) vergüenza se ha vuelto lugar de trabajo,
Cinco mil pesos al día: leche, pan y pega.

Un cuerpo que se vende para mantener el recuerdo del infame,
Un cuerpo que se droga para alimentar el recuerdo del infame,

Como él todos se han ido, ojos desviados miran con lastima y pudor,

Cuerpos sin desdichas, de alcurnia dorada pasan todo el día entre nosotras: las putas…
Las de la vida fácil.

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-ENTRÉ SOMBRAS-

Hoy me acosté con tu sombra que sin tener el calor de la carne pesaba como el remordimiento,

Era tuya porque al ir a su encuentro desaparecía sesgadamente en recuerdos inocentes,

Era tuya por indeleble.

Lleno de atrevimiento le susurré ridículamente al oído mis pecados a esa sombra que no se definía,

Callada pero tuya me era suficiente,

Al final resultó ser mi propia sombra negandome y burlándose porque la tuya se unía entre los dedos con la de alguien más.

Impotentemente huí, apagué la luz; sellé todas las puertas, las ventanas cubiertas con cortinas negras y mis ojos cegados por la tela de una vieja camiseta,

¡Lo había logrado!

No quedaba sombra alguna, sin luz sólo un negro vacío y acabado.

Un negro vacío y acabado me tuvo por 3 horas inmóvil, había olvidado dónde estaba el sofa y contra que pared recostaba mi cama, cerrar los ojos o abrirlos era absurdo el negro nunca cambia su tono,

Estabamos solos, una obscuridad que como líquido llenó este recipiente al que le doy por nombre habitación y yo,

Ni siquiera el asfalto estuvo tan quieto como yo esa vez,

Pues cuando todo estaba obscuro y no podía buscarte más en mi propia sombra te encontraba incisivamente en esa infinita nada.

-TAL VEZ-

Soy tal vez, dueño del aire que me falta
Aún así lo conserve,

Soy tal vez, dueño de mis desdichas
Aún así me lamente,

Soy tal vez, el frío eco en mi voz que se queja por las noches, la hipócrita sonrisa diurna y la gracia de la luna que mengua,

Soy tal vez el titubeo malogrado de una idea ordinaria que escribe,

Aunque no soy, de seguro,
Algo.

Soy de seguro,
Nadie.

-VÉ-

Mi sentir que es noble y bastante torpe ha sido llevado al exilió, su remordimiento de ingenuidad ninfula carga el orgullo de antaño,

En cambió mi ser que es terco y vanidoso me enaltece al no cegarme a nuevos ojos, aunque obscuros, más profundos y veraces,

Mi lealtad que casi nunca es mía, sigue fiel a la abstracción de la beldad, curiosa y espontánea derrocha el vagaje de la carencia para ser nostálgica y bohemia,

Por esto vé y dile a tu sentir que sea torpe para que tú ser que no es tan terco o vanidoso le sean leales a tu cuerpo que es el vicio de cualquier hombre.

-SIN SENTIDO-

¿Aaso hay algo de malo en trastornarse por lo inalcanzable y lo platónico?

Soy un mezcla de inconformismo y cobardía, lo quiero todo aunque sea para desecharlo pero nunca me atrevo a nada,

Vivo en el tedio de lo que pasa por cualquier sentido,

La piel más pura se vuelve seca si la tocó,
La voz más melódica se convierte en un chillido cuando se dirige a mi,
Los labios más rojos no pueden saberme más que piel y si llegase a verme la mujer más bella mis ojos sólo buscarían el suelo,

Me gusta lo imposible porque ahí no reside nada mío,

Soy un sin sentido por razón,

Tal vez porque sólo me gusto a mí mismo cuando no lo soy.

-ENFERMIZO-

Siempre ando en esa interminable búsqueda,
Invento excusas para creer que estoy enfermo, que tengo razones para bailar inconformemente con la nada,

Soy enfermizo y estoy algo perdido,
Me gusto mas de lo que la vanidad permite o al menos eso trato de creer,

Soy criticado por mi decepción más antigua y contemplado por mi ilusión más absurda,
-Yo mismo-,

Que me diluyo entre caprichos y niñerias retomo la inevitable búsqueda que da razónes vacías pero que me bastan para seguir desperdiciando el tiempo que no tengo.

-CINCO EN LA MESA-

Estabamos sentados en la ante sala del teatro, sin obra y con música folclórica que llegaba del salón siguiente,

En una mesa donde reposaba un vino habíamos “cinco” personas,

Un desconocido
Una encantadora desconocida
Una ambigüedad de cabello negro
Y yo,

Al frente mío creí distinguir al quinto mientras cruzaba la mirada entre lo ambiguo y lo desconocido, chocamos nuestros ojos tristes y sumisos, me daba un poco de lastima creer que entendía su mirada, sintiendo que éramos lo único común en esa mesa, compartía su agonía y ambos compartimos celda,

Creo conocerle, pero a medias, mediocremente y sin un nombre que darle más que el suyo dado por alguien al que nunca se lo pidió, creo que no está en paz y en cada intento de sonrisa cruzaba su mirada con la mía, como demostrando algo, pero miente.

¡Hipócrita y banal silueta fofa!

Hasta mi sombra daría menos lastima, pero un momento…

Al frente mío solamente había un espejo.

-AL CONOCERTE-

Al conocerte se han caído todas las letras que guardan mis libros en el anaquel,

El vinilo de mis cuadros se ha cristalizado, grietas caprichosas recorren el rostro de aquella dama esbozada en pinceladas,

Y como la rima que llevan los versos de la poesía, la cuál nunca llegó a mis letras.

Todo lo has abandonado,

Tal vez porque la aflicción es la razón de toda verdad.

-ABUELA-

Hace media década el eco de tus pasos abandonaron los rincones de ésta casa,

Hace media década que no hay una sola clase de tejer en el jardín, aún así tus alumnas pasan y desde el asfalto lanzan miradas frustradas, enternecidas e iracundas que demandan que vuelvas, que te devuelvan,

Hace media década que ir a la plaza de mercado dejó de ser algo más que solamente eso,

Ya no podemos ir a visitarte a tú casa los domingos, todos los días vivimos en ella,

Han tocado la puerta preguntando por tí, es un viejo amigo tuyo de Bogotá, la noticia le recorrió el cuerpo pálido y agobiado sin ser capaz de despedirse no ha vuelto tampoco,

Las señoras ya no se reúnen a jugar parqués, van de novena tras novena,

Por estas calles mi nombre, que es lo único mío ha sido ignorado, yo no soy lo que soy para nadie que prefiera ponerme de prefijo “el nieto de Elvia”, “ese era el nieto” cómo si tuviera el poco pudor para dejar de serlo algún día,

Tú nombre que aún me pesa escribir y me comprime la garganta al evocarlo, lo he puesto con tinta indeleble en mi pierna derecha al lado de un enorme recuerdo tuyo,

Pero,

Aún puedo ver tu silueta al reflejo de los ojos cristalizados de mi padre los sábados de cerveza o los domingos de flores en el cementerio,

A veces te escucho en el frustado refunfuño de mi madre o a través de su llanto tierno y muy ausente de tí,

Aún siento que sigues de viaje y que el avión solo se ha quedado corto por estos cinco años,

Recuerdo la sonrisa picaresca y adornada con aquel lunar encima del labio izquierdo, la bondad inescrupulosa de quién a la vida sólo le pudo reclamar haberle arrebatado a su esposo un poco antes de conocer a todos sus nietos, el cabello corto al cuál Daniel peinaba diferente cada día, los postres de leche, de arracacha, de mora y de arroz, los juegos de mesa, los paseos a dónde hubiera gente amada, los apodos y la infinita bondad,

Hace media década que habito tu casa y tú pieza, buscando algo de ti.

A veces dejo de esperar esa llamada tuya del exterior para esperar el momento en que yo tenga que ir a ti,

Mientras eso pasa y las flores marchitan más rápido que antes, tus esencia aviva en mi.

-GUAYAQUILERA-

De ruana y machete en “el Pedrero”
un arriero descarga del lomo de su mula los granos de café que llegan del suroeste,

A su lado, llegando de santa Helena por lo que luego habrá de llamarse “la playa” un silletero descarga de su lomo decenas de flores,

En aquel patíbulo del comercio Antioqueño se conjuraban casi espectralmente:

El olor del aguardiente,
El sudor de alguna copera y,
El sonido de un ferrocarril olvidado,

Luego de días y noches trochando entre montañas, los dueños de aquel labor extinto dejaban sus mulas en los corrales,
no sin antes haber negociado la carga,

Azúcar, arroz y plátanos que cargar de vuelta al lomo de su mula para que luego fielmente aquel arriero cargara a su espalda con una resaca el recuerdo turbio de una puta guayaquilera,

El último arriero de Betania fue, dice mi papá el tío “Mincho” el papá de Patricia,

Con casi noventa mulas en: “esa casita que hace poco arreglaron”, se sentaba luego de trabajar y algunas unas copas a decir: “recuerde, siempre lleve machete, ruana y poncho, al lado derecho de las piernas, sobre el hombro izquierdo no puede faltar el carriel, carriel con dados, rosario, agua bendita para las brujas y una pate cabra”

Por otro lado el tío Nicanor hacia la década de los cuarenta, dueño de la innovación y la moneda de Betania montaba una posada entre el pueblo y la ciudad para acoger a los arrieros en noches de marcadas guitarras, licor y ropas empantanadas,

Posada destinada a acoger las famosas historias de Cosiaca y Pedro Rimales,

Famosa por ser la fonda en que podía escucharse “música sin músicos” pues Nicanor había ido al “pedrero” de Medellín a negociar una vitrola que habían traído de Barranquilla… la primera en sonar por las montañas del suroeste antioqueño,

Luego, entre el ocio indiscriminado que genera el dinero y la explosión de la industria automotora en Colombia para los años cincuenta volvió al “pedrero” a comprarse un auto, desarmarlo y llevárselo en piecesitas a lomo de mula hasta su pueblo, entre uno de esos lomos cargó un mecánico y luego de ensamblarlo y no tener donde usarlo, mandar a hacer la primer carretera de Betania, de su finca hasta el parque,

A esa cultura de brujas, mozas y autos se le sumaron en la década de los cincuentas las políticas sociales del dictador Pinilla,

Las prostitutas ya no se peleaban las bancas de la iglesia con las santas lameculos del capellan, en los parques ya no se veía cuál mujer tiraba la piedra más fuerte y lejos a la vanguardia de las pecadoras,

Llegaron a las “zonas rojas” de la ciudad a las cuales era fiel el maestro de obra José, quien alzó las columnas sobre las que hoy vivo y al cuál mi abuela le decía “a ésta casa no llega oliendo a prostituta de Guayaquil, cochino”

El pudor y la castidad de la trinidad no dejaba de invadir la ciudad y las casas del sagrado corazón, por eso, Guayaquil estaba prohibido hasta para la vista,

Los buses de San Pablo hacían su ruta pasando por aquel cuadro pintoresco al cual madres y abuelas revestían de restricción,

Aquellas casas “vulgares y sucias” se convirtieron en el templo del tango y del mambo, expuestas a la demanda políticamente mezquina y a los cuellos blancos manchados de algún labial ordinario, lograban desvestir cualquier uniforme,

En Medellín se acentaron “Marta pintuco” “Doña Resfa” y la matrona de la casa patio bonito,

Marta Pintuco, cerca del centro comercial premium plaza ofrecía damas de compañía,

Doña Resfa, por Cristo rey ofrecía 5 pisos de “palmitas” y lujuria,

En patio bonito los jóvenes se iniciaban a un mundo al cual se le quitaban el sombrero,

Aún así,

Ya no hay arrieros y en Betania hay más de una carretera, la música es sin músicos y las fondas se han ido a la quiebra,

Pero,

Las criadas de Marta y de Resfa, “las reinas” de José, siguen presentes en los decorosos pasillos del centro de Medellín,

Todo esto me lo contó mi viejo al preguntarle por las putas de la casa de resfa.

D.V.M