01 de Noviembre

He olvidado que hoy es mi cumpleaños casi tan rápido como olvidé mi propio parto.

He olvidado buscar bajo la almohada el regalo insistente de mi madre, y he olvidado decirle a mi abuela cual es mi almuerzo favorito.

He olvidado el sabor del fondant y el de aquella torta “envinada” que siempre me supo a miseria.

He olvidado los nombres de todos aquellos a quienes habría de reclamarles su intermitente presencia en el Génesis de noviembre.

La botella de vino fue vaciada en mis labios hace un mes, hoy mi cita es con el ron, quien irónicamente presume de sus años, los cuales serán sumados a mis jugos gástricos y desechados en un viejo toilet.

Serán más de veinte tragos para olvidarme del año qué pasa y otros veinte, para empezar olvidando el que llega.

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-VÉ-

Mi sentir que es noble y bastante torpe ha sido llevado al exilió, su remordimiento de ingenuidad ninfula carga el orgullo de antaño,

En cambió mi ser que es terco y vanidoso me enaltece al no cegarme a nuevos ojos, aunque obscuros, más profundos y veraces,

Mi lealtad que casi nunca es mía, sigue fiel a la abstracción de la beldad, curiosa y espontánea derrocha el vagaje de la carencia para ser nostálgica y bohemia,

Por esto vé y dile a tu sentir que sea torpe para que tú ser que no es tan terco o vanidoso le sean leales a tu cuerpo que es el vicio de cualquier hombre.

-OLGA-

Es dificil escribir de lo que se tiene y no se extraña, de lo que aún está y es habitual,

Es difícil creer habitual el privilegio de haberte tenido al crecer y aún así creer que te duelan las rodillas con las cuáles has terminado en interminables barrios y casas cumpliendo tu convicción,

Difícil creer que hace un par de años ibamos de la mano hacía el jardín a través del parque para ver cómo inocentemente subía por algunos segundos en aquel juego de cadenas y barandas coloridas,

Difícil creer que el abuelo ya no está, aún luego de haber estado tan ausente,

Difícil creer que reincidiendo al divorcio seas regia y tierna matizada, aunque adolorida, orgullosa al canto y al reclamo propio,

Hermosa niña canosa y arrugada, de celos ninfulos e inocente sonrisa coqueta me has hecho enamorar de la infancia que veo en tus ojos caídos por el intervalo de tu vida pero de los cuales el brillo puro y noble no se ha atrevido a abandonar,

Señora infantilmente mía que gritas consejos de vieja y de nueva escuela,

De frustradas manos que tejieron un día para las calles de Pichincha hoy no solo han tejido hijos sino eternidad a través de ellos,

De manos que cocinaron con hambre y hoy han claudicado al hogar frustrado y ajeno pero siempre tuyo,

De historias marrulleras y sediciosas entre las cuáles gritas la libertad, el orgullo y la pasión que hoy te abandonan,

Caprichosa mujer de la séptima decada, pensaba escribirte cómo abuela pero terminé haciéndolo cómo madre.

DVM

-HACIA CASA-

Ya con la mano extendida creyendo que tomaría el bus que en minutos me hubiera llevado a mi casa, me aventuraba ignorante a una ruta que me era ajena, pensando ingenuamente que estaba muy cansado para entender por donde iba o que en la próxima curva volteariamos al sur, decidí por aceptar (ya saliendo de la ciudad) que ése no era mi bus, aún así no me bajé, no era cómo si quisiera llegar a mi casa o como si ese camino no fuera a llevarme también.

Ví cómo se hacia inmenso el valle al adentrarme en sus montañas de noche, donde las luces parecen estrellar la tierra y formar constelaciones barriales, también ví como aquél bus se llenaba y se vaceaba al menos en tres ocasiones, dos de las cuales me perdía del fenómeno que es ésta ciudad para perderme en el fenómeno que son las mujeres.

De pie y desde 3 sillas distintas del mismo bus le pude sonreír a 4 extraños, cada uno en alguna ocasión especialmente indistinta,

Luego retomaba inevitablemente a alguna mirada inquisitiva, alguna boca dotada de labios escarlatas, caderas armónicas o al simple susurro del aire en la ventana,

Pasé por lugares de los que ya me había olvidado y re – pasé lo que había sido en ellos, recuerdo haber visto a Angélica en su bicicleta negra y haber deseado encontrarme con su mirada, aún así espero que la suya no se encuentre con estas palabras.

Me había montado a un bus que saliendo del estadio se aventuraba al centro de Medellín al rededor de niquitao y buscaba por el oriente la salida de la ciudad por Loreto y las palmas, lomas de los balsos y San Lucas.

Me monte en un bus que no era,

En éste bus ilógico y falto de pudor donde el pasaje me fue cobrado al rededor de montañas esfaltadas e invadidas de injusticias,
Con un nostálgico y melancólico sentido de pertenencia derrotado y aún ingenuo ahora si voy hacia mi casa.

D.V.M

-LLÉVATE-

Vos,
ni entre las cenizas, consumida
ni entre la certeza, esperada
ni entre la necesidad, piadosa

Vos,
Musa de fragantes huesos y vestidos oscuros,
Musa muda y rajante,
Musa filosa,

Vos,
Tan encantadora que nadie retorna,
Tan eterna que acabamos y nacemos de ti,

Vos, lejana y eternamente concisa señora de falda larga y cuchilla redonda,

Llévate de mi la eterna idea de una inútil vida, y devuelve la fallecida idea de haberme fallado, para cuando vuelvas a cumplir tu divino trabajo no encuentres más que una percha vieja de piel.

-DVM

-25-

En una ciudad donde las esquinas eran el centro de comercio cualquier ilusión alejada de un mundo drogado parecía de papel,

En una ciudad donde el algodón no alcanzaba para limpiar las heridas,

Las chaquetas de cuero llegaban imponiendo la ochentera moda inglesa del rock donde regalar un disco de “the police” era la mayor muestra de amor,

En un mundo caótico que trataba vestir el lino de la sociedad, un hombre criado al rededor de la madera de cinco Samanes perdía su juicio al ver cómo al frente de su casa una joven lavaba aquella reja de hierro que enredaba sus horas en un coqueteo interminable,

Sin necesidad de enmarcar un momento para la eternidad, escogió cualquiera para decidir ser un carnero pero no de lana sino de rebeldía a lo que la vida siempre le hizo entender cómo ajeno, una familia.

Y ella, nunca pensó que se perdería por años en aquella cabellera de bronce que un día decidió montar a su moto,

Moldeando la tenacidad de la vida como si fuera arcilla, brillaban cómo el aluminio y se hicieron de acero, sin vestirse de seda o encaje, tallaron a dos hijos de marfil y de cristal,

Con la fidelidad de la hidra, los colores de alheli y sin la necesidad de un cuarzo que balancee el complemento que ya son,

Entre incontables aventuras a la madre selva y el mar, entre la fragilidad de una porcelana y la dureza del roble,

Con su cabello que a los 50 ha empezado a parecer de cobre siguen siendo el manantial de agua que cualquiera ve cómo un oasis,
cómo abundancia de granito,

Y así la plata, opaca y común se ha vestido de brillo a la sombra de las décadas de un amor como el de ustedes.

-DVM

-TE DESEO-


Te deseo un amante de estrellas,
De esos que en el día le sobres,
De esos que se pierden contándote y de esos que dudan si un día brillaste más que otro,

Te deseo un amante del mar,
Al que no lo seque tu sal,

De esos que naufragan,

Te deseo un amante del sol,
De esos que buscan con que complacerse cuando la luna no está,

Y te deseo un amante de la luna… Menguante porque es cuando se está riendo o tal vez… Burlando

Un amante de la noche, que es
Obscura y fría
De esos que están aún más fríos,

Te deseo un amante de esos que saben amar,
aunque en realidad
no lo sepa.

-DVM

-CONFESIONES-


1.Cuarenta y dos (42) días esperé el correo,
1.1Ciento ochenta y cuatro (184) días te esperé a ti,
1.2No desconté los días en que parecías haber llegado,

2.Nunca pienso que el mensaje que acaba de entrar es tuyo,
2.1Configuré mi teléfono para que suene diferente cuando tú escribes,

3.No he pensado si quiera en volverte a hablar,
3.1A todos les hablo de tí,

4.No quiero verte,
4.1A veces cuando estoy en el metro, imagino que llegas,

5.Casi nunca pienso en ti,
5.1Casi siempre… sueño,

6.Ya no te quiero locamente
6.1Aún así… te quiero,

7.Ya no me pareces hermosa
7.1Me pareces insoportablemente bella

8.No quiero hablarte
8.1Vivo escribiendo-te.

-DVM

-ISLA-


En el centro de Medellín, en medio de una iglesia tan desagradable que parece abandonada y la infinidad de establecimientos de comercio hay una especie de isla hecha de cemento con al menos quince arbustos prisioneros en ella,

Es también esa isla hecha de cemento una especie de coalición para náufragos adictos a la heroína y el bazuco,

Todos los días camino al trabajo paso a su costado y el semáforo en rojo (siempre en rojo) me presta diez o doce segundos para sentir el olor, ver a los “náufragos” aprender cómo se inyecta aquella heroica droga e inevitablemente perderme en los rostros de aquellos.

Hoy, en un martes que carece de particularidad, que podría ser el día más común de la semana había en aquella isla un señor con sus ropas aplanchadas y para nada rotas o desteñidas (“aún no es tan adicto”, pensé)

Entre ocho náufragos adictos solo se dirigía a una en especial, su rostro prefiriendo mirar a la nada ignorando que cualquier bus podría ser un bote para escapar la miró en una desdicha tal en la que alcanzaba a reconocer en aquella señora manchada, sin dientes, sucia, con ropas rasgadas y descalza a la persona que en un pasado pudo ser su hija (hoy tan desgastada que me hace pensar… también pudo haber sido su esposa)

No tenía que gritar para expresar el miedo que en sus ojos y sus manos que lo traicionaban temblando ya lo delataban, no tenía que haber dejado caer esa lágrima transparente para que al menos yo hubiera entendido que estaba destrozado,

Sacó un billete de cinco mil pesos, su desdichada acompañante sacó sus “uñas” e intento arrancarle de las manos aquel pedazo de papel verde donde reposa un poeta, un grillo y dos copas, él retenía con fuerza el billete que sabía se convertiría en una aguja y un par de días “sin hambre”

Que difícil es ver a un hombre derrumbarse, ver llorar a quien por décadas se le ha prohibido.

-DVM

-HABLANDOTE-


Antes me negaba al silencio que regala noche y aún más al susurro que promete alguna que otra noche entre su goteo de lluvia

Antes me negaba a la incertidumbre que divaga entre la poca luz que entra de la avenida,

Antes me negaba a quedarme conmigo mismo, me negaba a confiar en él, yo, eso.

Antes dejaba el televisor encendido, de forma indistinta por su contenido, el murmullo y la luz eran mi única razón,

Ahora disfruto del silencio, escasamente de la música (ahora no por el murmullo) disfruto de la paz que hay en el vasto espacio ausente de luz

Disfruto quedarme solo, con el, conmigo con eso, tal vez porque ahora soy más que el, que eso, que lo que era… Estás.

Ahora apago todo y evitó la música, en su lugar dejo la cortina un poco abierta para que así entre a mi cuarto una delgada línea de luz amarilla que reposa sobre mi costado y mis brazos tocando por breve mis pestañas, solo lo necesario para ver el contemporáneo papel en el que te escribo y así pasar las noches.

-DVM