-VAGANDO-

Hace dos años tocaste la puerta, con pies descalzos, casi tan oscuras tus plantas como tus dientes y lleno de llagas revelabas inconscientemente tu enfermedad

No hablaste de algún dios, ni buscabas lástima, entregabas palabras sinceras que dejaban ver anhelos y arrepentimientos , envidia por un hogar, una familia, unos zapatos

Me deshice de ti con tres monedas, pero volviste y ya no pediste dinero sino jabón, volviste y sin jabón pediste pan, sin pan, monedas y sin monedas pediste tiempo

Hace dos años que tocaste la puerta, y desde eso vienes cada semana y reclamas, reclamas el derecho a que alguien te escuche decir como no llegar a donde estás.

-Diego Velásquez Mejía

-IRRUMPISTE-

Indistinta e inocente, curiosa y extravagante, irrumpiste sin pronunciar siquiera tres palabras, sonreiste y dejaste pensar en tres más

Inocente del tiempo y culpable del momento que extravagante creaste y del que indistinta te apropiaste

Curioso me dejaste desde el momento en que llegaste.

-Diego Velásquez Mejía

-FIEL A TUS LINEAS-

Te iba a escribir y se me acabó el alfabeto como las ganas de buscar en algún lugar ajeno a ti

Iba hablar de ti y las consonantes dejaron de jugar con las vocales,

las palabras como enigmas impronunciables

Iba pintarte y no había rojo que llenara tus labios o línea que le fuera fiel a tu forma

Iba olvidarte… como si fueras a recordarme

-Diego velásquez Mejía

-AJENA-

Ajena la costumbre de recorrer tu cuerpo como navío destinado al naufragio

Ajeno como lo que el deseo reclama suyo y no corresponde a la realidad

Ajena la mirada robada, la palabra pronunciada y la idea soñada

Ajena la forma en cómo te hice propia.

-Diego Velásquez Mejía

-“IVAN” de paso-

Al menos tres años de que te conocí, día en que la inseguridad me hacía espacio y me acogia, estabas tu con no mas de siete años, con no más de un cabello sobre tu piel

cabello que se sujetaba mas seguro que yo a tu umbral

Vivías en “Casa de paso”, pero de paso final nadie la reconocía.

Entre todos los niños enfermos eras el mas pequeño y el que más comprometido tenía esta vida

Ignorarte no era opción, desde la entrada habias hecho sentirte, en tu largacortainjusta vida de niñoadultoenfermo no cabía la idea de que alguien fuera solo a verte

Me miraste las mejillas rosadas, el cabello largo y sin conocerme, también los años desperdiciados, me miraste y me gritaste “vete, no te quiero” no me fui, y tampoco te quise, compartía con otros con Miguel, con Andrés.

Estaba sentado y te acercaste, pero no insultaste ni siquiera hablaste, me abrazaste la pierna y nada dijiste, me consumiste

Ese día me odiaste, te odie, te entendí y te amé.

Ocho días pasaron para volverte a ver, ya no te era ajeno y saludaste, querías sentarte en lo alto de un muro, donde estaban a quienes veias como grandes sin saber que eran aún más pequeños que tu, ofrecí ayuda y dijiste que no,

Aceptaste la derrota de un muro 10 centímetros más alto que tu y llevando al exilio tu orgullo dijiste

“usted sólo me va a montar y me deja ahí quieto que yo soy capaz de bajarme sólo”

Te sirvieron comida y pediste un plato para mi, que no estaba enfermo, que no tenía hambre, que no te importaba, que apenas distinguias

En el parque pregunté si estabas triste y dijiste

” de qué voy a estar triste? Por el cáncer? No, si me muero mañana pues me muero y ya”

Costaba creer que dijeras eso, costaba creer que estabas sonriendo

Pasaron no ocho días, más de cien, tenía miedo de verte mas enfermo, de nisiquiera verte, pregunté por ti y tu nombre ni siquiera resonó en los oidos de quienes ahora estaban de paso, en casa de paso te fuiste,

ibas de paso.

Para Ivan Alejandro

-Diego Velásquez Mejía

-HAZME LA NOCHE-

Hazme la noche una odisea llena de palabras para la cual no fue hecha, hazme de la noche una herramienta que desnuda, que descubre, te descubre

Noche ruidosa, que divaga cuando quedas en silencio, que se apaga cuando la dejas en silencio, que se calla cuando le pides silencio, que te calla ya no es noche, no es nada

Hazme de noche, para ser intriga, hazme de noche para ser resguardo, bruma, hazme noche para serte eterno.

-Diego Velásquez Mejía

-TOCARTE-

Tocarte con los pies desnudos, visitarte de tanto en tanto y ver a tu gente que baila, que canta y vive a reflejo de sol

Dijeron que eras de sal y que no tenías pies (desnudos o cubiertos) que nadie te ha visitado a profundidades

Escribieron que fuiste el amor secreto de todos quienes buscaron libertad por el Caribe, quienes nunca volvieron, quienes lograron ser tuyos

Dicen que eres vida, que el cielo te busca al horizonte y que de noche interpretas estrellas

Como tocarte cuando ni cuerpo tienes? Me sumerjo, te navego, te respiro, me encuentro.

-Diego Velásquez Mejía

-MUJER QUEBRADA-

Mujer hecha de tierra colosal y rojos tintes. tinte rojo-azul al frente y oeste

Mujer golpeada y desmembrada que oculta, calla, lucha, se cae, se levanta, la sepultan, se levanta, mujer quebrada.

Mujer sorda y ciega, que vio batallas y escucho de guerras

Mujer amarilla con hijos de padres ajenos

Mujer que da luz, cual no espera para dejar a oscuras

Mujer patria.

-Diego Velásquez Mejía

-AUSENCIA-

Dicen que cuándo apareces es porque ya has arrasado con el resto, te has apropiado de los espacios vacíos que estando destinados al por venir aún asi llenas de tu sentir e irrumpes su naturaleza compasiva y melancólica

Ausencia que tienes nombre de ancianos con cabellera blanca que tienes nombre al que nunca llaman

Ausencia que llegaste a mi en agosto, buscaste punto débil para crear refugio, buscaste inseguridad parar que yo te creará refugio

Yo que estaba un poco más ausente, tu que pensabas representar la soledad, te quedsste, ausencia, te quedaste me acompañaste y por esa vez

Fuiste presencia.

-Diego Velásquez Mejía

-D-ESCRIBIRTE-

Describirte, deletrearte, encontrarte, anhelarte

Palabra que de al menos en treinta y cuatro regiones no encajas , que de al menos en treinta y cuatro idiomas no te llaman

Palabra huérfana que resposa en el breve susurro que dejan viajar las palabras que se escurren de entre tú boca

Palabra que gritan y queda muda, enmudece al ser familia, al ser de asfalto, al ser de viento y de grama

Reposa en bolas de nieve manchadas de tierra y llenas de luz, en un cuerpo de pocas raíces que danza cuando el dueto de tus labios se separan para cantar con un suspiro

Palabra que encuentra la noche a tu espalda entre la sombra de tu pelo y sueña ser pronunciada

Palabra paciente que encuentra el día al sentir el breve calor de tu cuerpo ya despierto

Palabra que sin nunca haber sido invocada lleva una bitácora que carga las historias de gentes que náufragaron en su búsqueda y sólo lograron dejar su aliento en señal de derrota

Como el hombre no fue capaz de hacerte verbo, algún dios te hizo mujer

-Diego Velásquez Mejía