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En una ciudad donde las esquinas eran el centro de comercio cualquier ilusión alejada de un mundo drogado parecía de papel,

En una ciudad donde el algodón no alcanzaba para limpiar las heridas,

Las chaquetas de cuero llegaban imponiendo la ochentera moda inglesa del rock donde regalar un disco de “the police” era la mayor muestra de amor,

En un mundo caótico que trataba vestir el lino de la sociedad, un hombre criado al rededor de la madera de cinco Samanes perdía su juicio al ver cómo al frente de su casa una joven lavaba aquella reja de hierro que enredaba sus horas en un coqueteo interminable,

Sin necesidad de enmarcar un momento para la eternidad, escogió cualquiera para decidir ser un carnero pero no de lana sino de rebeldía a lo que la vida siempre le hizo entender cómo ajeno, una familia.

Y ella, nunca pensó que se perdería por años en aquella cabellera de bronce que un día decidió montar a su moto,

Moldeando la tenacidad de la vida como si fuera arcilla, brillaban cómo el aluminio y se hicieron de acero, sin vestirse de seda o encaje, tallaron a dos hijos de marfil y de cristal,

Con la fidelidad de la hidra, los colores de alheli y sin la necesidad de un cuarzo que balancee el complemento que ya son,

Entre incontables aventuras a la madre selva y el mar, entre la fragilidad de una porcelana y la dureza del roble,

Con su cabello que a los 50 ha empezado a parecer de cobre siguen siendo el manantial de agua que cualquiera ve cómo un oasis,
cómo abundancia de granito,

Y así la plata, opaca y común se ha vestido de brillo a la sombra de las décadas de un amor como el de ustedes.

-DVM

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-AUSENTES-

Hay ausencia al rededor de mi pecho,
Donde colgaban tus brazos y me adornaban,

Hay ausencia en lo que escribo,

Lo que he dejado de escribir me reclama ofendido a través del eco seco y carrasposo que no me ausente también,

En la cama doble que no es de nadie hay ausencia, en mis pensamientos nublados de hastío y en mi silencio cómplice hay ausencia,

Aún cuando te veo, hay en aquellos dos cautelosos croquis del mundo un café más opaco y ausentes de brillo,

En mis sueños nunca faltas, pero sólo soy yo quien trato de compensar tu ausencia,

Y aún hasta en la ausencia,
Me faltas.

-DVM

-VOLVÍ-

Abatido de caminar horas entre tus raíces empantanadas y estériles continuaba ante el crujido de mis rodillas hacia el crujido olear del mar caribe,

Más allá, buscando la patria perdida, aquellas olas golpeaban la costa al ritmo en que aquel mar parecía respirar,

Con la excusa de no ensuciar aquel par de tenis rotos y destintados como la pluma de una poética barragana desnudé mis pies para sentirte entre la arena y el asfalto de aquel tosco muelle,

En su límite abismal de un metro seguía la infinidad de un mar agresivo o apasionado pero el cual irremediablemente se rendía a la sublime y barbarica selva,

Aquella, provista de aves estruendosas, puentes de madera, alfombras de lodo y senderos trochados cómo las venas de algún sabio anciano se rendía inevitablemente al abrazo eterno de sus raíces con la salada mar,

Allá donde la brisa es de día y la garúa de noche, donde las carreteras están hechas por el incistente caminar de la gente y donde el sol orgulloso de la dicha del hombre lo ha llenado de color,

Allá donde pensaba olvidarme de todo, lo recordé,
enterré
y
volví a ser.

-DVM

-DE PERSONAS CÓMO LUGARES-

De persona cómo lugares,
En los que hemos estado y han hecho de nosotros la ruina de lo desconocido,
El placer de lo incierto,

De los lugares que se vuelven hogar cuando quiera que vayas y de las personas que son hogar donde quiera que vayan,

De las personas que hemos sido y nos han hecho, existe la inevitable necesidad de arriconar al olvido… A la desagradecida memoria para ser de otros, mejores o peores al final de otros,

Volvemos egoístas cómo siempre y nunca por ellos, rebuscando miserablemente entre recuerdos afanados y olvidados las desgarradas sombras de lo que fuimos en otro tiempo que nos hacía encrestar del vanidoso orgullo,
Volvemos en el peor de los casos recelosos de lo que fuimos para acabar con ello, miserables y desgraciados de lo que ahora somos,

Volvemos a las personas que hace centenares de días dejaron de querer volver a sí mismos, a lo que había de nosotros en ellos,

Y ahora que no hay nada de ellos o de nosotros, dejamos de volver.

-DVM

-UN VIAJE-

A veces, cuando estamos perdidos
Lejos de lo que somos
De lo que fuimos
De lo que nos hicieron

A veces, cuando todo se torna irreconocible, hasta el reflejo de los espejos se vuelven ilógicos, absurdos,

A veces, cuando ni siquiera hay paz en nosotros mismos la única salida es perderse aún más,

A veces, un viaje a algún lugar donde todo sea ajeno es la única forma de llegar al reencuentro con lo que somos, donde seríamos lo único conocido que habría allí,

Esta es la historia de un viaje sin boletos, de un viaje a los rincones empastados de nuestra ciudad, casas mandadas a recoger por la “innovación”, pero que nunca dejarán de existir mientras existan personas locas por el sentir, por el inexplicable placer que reside en el olor de las hojas aún más antiguas que nosotros mismos y de la tinta que aún no se ha derramado, aunque sus escritores si lo hayan hecho.

Mi viaje:

Llamado por el ilógico deseo de hacer lo primero que se me viniera a la mente logrando una manifestación de libertad, o solo de manera instintiva (la misma cosa) decidí realizar un viaje y traer de él un recuerdo, aún en contra de mis ideales, uno que fuera material.

Antes de empacar maleta alguna para salir, escogí un destino, algo que te fuera a ti tan ajeno y a la vez tan deseado que pudiera encontrar en él no solo el éxtasis de descubrirte algo que aún no conoces sino también encontrarme a mí en un deseo tuyo, así cogí mi morral y me fui al centro de la ciudad por “Ayacucho”, me dijeron que allí podría encontrar cualquier cosa, cualquier droga, pornografía de cualquier país, los últimos tenis y en especial, cualquier libro.

Llegué al pasaje de la bastilla (entre Ayacucho y Colombia), una especia de Mixtura entre centro comercial, librería, mercado y bazar, lleno de personajes curiosos y una que otra prostituta buscando un cliente que prefiera gastar el dinero de sus libros en otro tipo de servicio,

Al llegar a esa calle que olía a periódico de hace muchos domingos, un joven con una chispa explosiva en su mirada lograba ver en mi la intención de aquel sujeto que está a la deriva, explorando y que inevitablemente necesita de un “guía”, fue así entonces que aquel joven que tenía en su frente y su mirada grabados a autores como Marques, Dostoievski, Alejandro Dumas, Shakespeare, y otros clásicos se ofreció a mí y con una simples palabras dijo “qué libro estás buscando, se lo tengo, le tengo el que quiera” con una sonrisa un tanto ilusa como la de quién ha apostado todo al número que vio detrás de las alas de una mariposa negra, daba por concluido el esfuerzo que habría de hacer en este viaje, pero cuando enuncie el ilógico título de aquel ilógico libro, su cara se transformó en una especie de piedra que solo hacia una muesca para burlarse y que de esta salían las palabras “ese libro, ni siquiera existe, él no escribía eso”.

Con una valentía que nunca me ha caracterizado y con una sonrisa de quién ya siente que ganó, lo reté a buscarlo en internet, su inevitable incertidumbre nos llevó al primer local, donde su amiga “Andrea, o Paula” (ya no lo recuerdo) y en su viejo computador, con Windows 98 encontramos la imagen de aquel libro al cual le negaba su existencia y en una desesperada ilusión empezó, como si fuera un campanero de pueblo a gritar local por local conmigo como perro faldero en busca de aquella obra “Marta tenés X libro?” “Pedro conoces X libro?” “Alguien a a visto a Juan? Necesito a Juan !” Tatiana, Benjamin, Ricardo, Daniel, nadie tenía idea de que estábamos buscando y luego de al menos 15 locales aquel joven me miró de nuevo con esa expresión de “piedra” pero ahora no burlesca sino melancólica y de él salieron las palabras que decían “yo te creo que exista, porque me lo mostraste, pero acá no está, y si en este lugar no lo podés conseguir, de seguro que en ningún otro, lo siento” y así es como me despedí de él.

Ahora no solo estaba perdido, sino que veía como mi viaje parecía un ridículo y absurdo capricho de encontrar algo que nunca iba a pertenecerme, pero en medio de esa idea, pisando un charco de agua que ya estaba aún más sucia que mis manos, vi un curioso carro ambulante con un letrero que decía “lleve el libro que escoja por 2mil” pero lo interesante no era el precio o la exorbitante cantidad de libros inútiles que habían, sino sus dueños, dos señores de al menos 60 años cada uno, conversaban sobre los libros que aún no habían tenido tiempo de leer, y yo que con 21 años aún no he tenido tiempo siquiera de pensar en qué dejaré de leer me acerqué y como si fuera su pupilo o de mi radiara algún tipo de admiración me senté con ellos, les conté sobre mi viaje y les pedí ayuda, a lo que el más joven me dijo con un entusiasmo casi igual al que daba por abandonado hace pocos momentos, “vaya a la librería Sevilla, y allá preguntas por Jhonny, un pelado que es bien alto y él de seguro lo tiene, el maneja mucho a ese autor” de una manera casi que iracunda corrí hasta “Sevilla” y esperé a “Jhonny” por 20 minutos para que al final me dijera que me ofrecía cualquier libro de él, menos ese, porque no sabía que existiera.

Perdido otra vez y con un reloj que me presionaba la muñeca y exigía volver a la normalidad pensaba darme por rendido pero solamente pensaba en que aquel libro perdido, desconocido y misterioso residía en las manos de un viejo hermitaño que abre su librería de noche en una calle por la que he pasado cientos de veces y e ignorado, mi último recurso, era ir donde él con la ilógica idea de que ese día hubiera amanecido con las ganas de vender su joya.

Llegué cuando ya habían pasado las ocho, entre con una sonrisa sospechosa preguntándole cómo se encontraba, a el y a su compañía a lo que respondió “sospechosamente bien” luego entre nervios e ilusiones lo abordé con el título de un libro bastante viejo y poco famoso como si así fuera a ganarme su respeto, casi que retandolo, hablamos un momento de él y cuando encontré mi oportunidad me avalence a preguntarle por el misterioso libro, a lo que orgullosamente respondió “si lo tengo, pero no lo vendo, si quiere mirelo, pero con cuidado que está muy malo” y lo saco de un morral negro el cual no tenía algún otro libro, ni siquiera pude cogerlo, e insistí en que me permitiera ser su dueño a lo que se negó de nuevo, por último en un intento desesperado le pregunté si tenía algún amigo, conocido o lugar en el que pudiera encontrar otra copia aunque fuera más antigua, rasgada y vieja que la suya a lo que me respondió “vaya al paraninfo de la universidad de Antioquia” “joven también puede ir por la calle “Colombia” pasa los dos puentes y sobre la izquierda pregunta por una librería, creo que se llama Paula la señora, ella tiene buenos libros” y así me fui de nuevo, de otra librería más con las manos entre los bolsillos y las ilusiones pegadas a las suelas de mis zapatos.

Pasé la noche imaginando cómo sería entrar a escondidas a la librería de aquel hermitaño y urgar su bolso negro, por cierto ¿Que sanción hay por robarse un libro?

Al otro día preferí la idea de seguir los consejos del hermitaño, pero cansado y desilusionado esta vez no fui a la librería, busqué su teléfono e irremediablemente termine con una lista de 29 librerías de la ciudad de Medellín, tomé el teléfono y pasó lo siguiente:

Aquileolibreria, librería LVX esoterica, anticuaria, librería nacional, panamericana, los libros de Juan, librería San Pablo, argos, no tienen el libro, no tienen idea siquiera de su existencia

Librería París, no contestó

La tertuliana, desde que leí su nombre me causó curiosidad, pero no tanta como la señora que contestaba el teléfono quien me dijo “joven ese libro ni idea, pero llámeme en 15 minutos y podemos hablar de libros” (no la llamé, aunque aún me preguntó de qué libros me hubiera hablado)

Librería Zeus, clc, América, tampoco tienen idea

“A pie de letra” fue la librería que me hizo tener fe, una señora con su voz que cargaba al menos 7 décadas parecía que solo esperaba la llamada de algún joven apresurado y desesperado de la vida para encantarlo con su paciencia y armoniosa actitud, me dijo “joven, claro que sí conozco el libro, es más la última vez que lo vendí, lo vendí en 5mil pesos” (sin palabras) “claro joven que eso fue hace 15 años ja ja ja” (volvieron las palabras) “señora, no me diga eso por favor” a lo que me narró “joven, es un libro precioso, pero es de la década de los ochentas, cuando llego a Colombia llegó en el 2002, para cuando eso ya era viejo, así que dudo que lo encuentre, para hacerlo tendría que ser que alguien más quisiera venderlo” (hasta luego y gracias)

Libropolis y grammata tampoco dijeron algo importante

Bonanza (si lees esto, no llames a bonanza, al parecer es una panadería)

Señal editora, acontista y San Cristóbal tampoco lo tienen

La 21, palinuro, y librería ocio no contestaron

Punto fijo, universidad de Medellín, universidad de Antioquia, universidad nacional, paraninfo, casa de libro y la cultura tampoco lo tienen

Librería celsius (está es solo de libros de medicina (por si acaso algún día necesitas))

En librería “la fe” un señor no tan longevo como los anteriores contestó, hablamos un rato, me prometió que buscaría en el depósito, que le dejara mi número… (Aún estoy esperando su llamada).

De todos esos números, librerías y personas he encontrado el nombre más peculiar para esta lista “directorio de como no encontrar un libro”

Ni yendo, ni llamando, ni pidiendo, ni preguntando, ni Jhonny, ni el hermitaño, ni todos los sujetos de esta historia, de esta ciudad me pudieron dar más en este viaje que argumentos y palabras que derramo como al esperma de una vela encendida en estas líneas, aún así pude descubrir algo, pude entender que a veces necesitamos hacer un cuidadoso examen de todo lo que tenemos y todo lo que nos rodea, para entender lo que en realidad no tenemos, y si en Medellín no existe copia alguna de aquel libro que pueda hacer mía, la solución no es Medellín, no es Antioquia, Colombia, ni la Medellín de los ochenta, ni la librería del hermitaño, ni vos, el mundo no es tan grande cuando de pasión se trata, cuando de viajar se trata, la distancia con sus fronteras solo son límites políticos a los cuales un aventurero se rehúsa seguir, fue así como llegué a España, donde con una diferencia de 6 horas y negociando con una moneda que nunca he visto en mi vida encontré un vendedor y así mi viaje terminó.

A veces, cuando estamos perdidos
Lejos de lo que somos
De lo que fuimos
De lo que nos hicieron

A veces, cuando todo se torna irreconocible, hasta el reflejo de los espejos se vuelven ilógicos, absurdos,

A veces, cuando ni siquiera hay paz en nosotros mismos la única salida es perderse aún más,

A veces, un viaje a algún lugar donde todo sea ajeno es la única forma de llegar al reencuentro con lo que somos, donde seríamos lo único conocido que habría allí.

-DVM

-TE DESEO-


Te deseo un amante de estrellas,
De esos que en el día le sobres,
De esos que se pierden contándote y de esos que dudan si un día brillaste más que otro,

Te deseo un amante del mar,
Al que no lo seque tu sal,

De esos que naufragan,

Te deseo un amante del sol,
De esos que buscan con que complacerse cuando la luna no está,

Y te deseo un amante de la luna… Menguante porque es cuando se está riendo o tal vez… Burlando

Un amante de la noche, que es
Obscura y fría
De esos que están aún más fríos,

Te deseo un amante de esos que saben amar,
aunque en realidad
no lo sepa.

-DVM

-CONFESIONES-


1.Cuarenta y dos (42) días esperé el correo,
1.1Ciento ochenta y cuatro (184) días te esperé a ti,
1.2No desconté los días en que parecías haber llegado,

2.Nunca pienso que el mensaje que acaba de entrar es tuyo,
2.1Configuré mi teléfono para que suene diferente cuando tú escribes,

3.No he pensado si quiera en volverte a hablar,
3.1A todos les hablo de tí,

4.No quiero verte,
4.1A veces cuando estoy en el metro, imagino que llegas,

5.Casi nunca pienso en ti,
5.1Casi siempre… sueño,

6.Ya no te quiero locamente
6.1Aún así… te quiero,

7.Ya no me pareces hermosa
7.1Me pareces insoportablemente bella

8.No quiero hablarte
8.1Vivo escribiendo-te.

-DVM

-ESTRELLAS-


Me gusta la forma en que tus brazos que no son tan largos como los míos hacen que me sea más difícil llegar a tu mano,

Me gusta la forma en que te ausentas y te haces ajena, real

Me gusta la forma en que tus labios que no son tan rojos lucen con el blanco de tus dientes,

Me gusta los pequeños puntos obscuros que recorren tu rostro y hasta tú clavícula “lunares”,
para mi…
estrellas.

-DVM

-ISLA-


En el centro de Medellín, en medio de una iglesia tan desagradable que parece abandonada y la infinidad de establecimientos de comercio hay una especie de isla hecha de cemento con al menos quince arbustos prisioneros en ella,

Es también esa isla hecha de cemento una especie de coalición para náufragos adictos a la heroína y el bazuco,

Todos los días camino al trabajo paso a su costado y el semáforo en rojo (siempre en rojo) me presta diez o doce segundos para sentir el olor, ver a los “náufragos” aprender cómo se inyecta aquella heroica droga e inevitablemente perderme en los rostros de aquellos.

Hoy, en un martes que carece de particularidad, que podría ser el día más común de la semana había en aquella isla un señor con sus ropas aplanchadas y para nada rotas o desteñidas (“aún no es tan adicto”, pensé)

Entre ocho náufragos adictos solo se dirigía a una en especial, su rostro prefiriendo mirar a la nada ignorando que cualquier bus podría ser un bote para escapar la miró en una desdicha tal en la que alcanzaba a reconocer en aquella señora manchada, sin dientes, sucia, con ropas rasgadas y descalza a la persona que en un pasado pudo ser su hija (hoy tan desgastada que me hace pensar… también pudo haber sido su esposa)

No tenía que gritar para expresar el miedo que en sus ojos y sus manos que lo traicionaban temblando ya lo delataban, no tenía que haber dejado caer esa lágrima transparente para que al menos yo hubiera entendido que estaba destrozado,

Sacó un billete de cinco mil pesos, su desdichada acompañante sacó sus “uñas” e intento arrancarle de las manos aquel pedazo de papel verde donde reposa un poeta, un grillo y dos copas, él retenía con fuerza el billete que sabía se convertiría en una aguja y un par de días “sin hambre”

Que difícil es ver a un hombre derrumbarse, ver llorar a quien por décadas se le ha prohibido.

-DVM

-HABLANDOTE-


Antes me negaba al silencio que regala noche y aún más al susurro que promete alguna que otra noche entre su goteo de lluvia

Antes me negaba a la incertidumbre que divaga entre la poca luz que entra de la avenida,

Antes me negaba a quedarme conmigo mismo, me negaba a confiar en él, yo, eso.

Antes dejaba el televisor encendido, de forma indistinta por su contenido, el murmullo y la luz eran mi única razón,

Ahora disfruto del silencio, escasamente de la música (ahora no por el murmullo) disfruto de la paz que hay en el vasto espacio ausente de luz

Disfruto quedarme solo, con el, conmigo con eso, tal vez porque ahora soy más que el, que eso, que lo que era… Estás.

Ahora apago todo y evitó la música, en su lugar dejo la cortina un poco abierta para que así entre a mi cuarto una delgada línea de luz amarilla que reposa sobre mi costado y mis brazos tocando por breve mis pestañas, solo lo necesario para ver el contemporáneo papel en el que te escribo y así pasar las noches.

-DVM